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Gabriel García Márquez, un salto hacia la inmortalidad

Hace casi 500 años, el pirata Francis Drake asaltó Riohacha solamente para que Gabriel García Márquez pudiera concebir entre los laberintos más intrincados de las letras el legado mitológico que daría origen a una nueva generación literaria.

Hace un tiempo, escribí en su época de cumpleaños, El libro que leí al revés, lo escribió Gabriel García Márquez, como una excusa para hablar de este gran personaje y de cómo fundamentó las letras en la vida de muchos colombianos; pues seguramente, muchos hoy le debemos por los grandes momentos que nos hizo pasar con su obra, por las inspiraciones, por las enseñanzas, por las amistades que se forjaron alrededor de sus textos, por la manera fabulosa en que nos relató la historia de Latinoamérica.

Gabriel García Márquez no murió, dio su gran paso hacia la inmortalidad con un legado literario que ha y seguirá acompañando a muchas generaciones de Colombia y el mundo entero. Su obra histórica, bañada de picardía, humor, fantasía y realidad, nos mostró que existen rincones en el mundo donde el poder mata más de tres mil personas y al día siguiente nadie se acuerda, donde las tarjetas rojas son cambiadas por azules y luego las cajas son selladas, donde la juventud se acaba pero el amor perdura, donde la historia la tergiversan los que ganan, y los perdedores son codificados y asesinados con fusiles máuser, pero a pesar de todo, donde las casas pueden seguir siendo pintadas de blanco.

Hoy se despide uno de los más grandes colombianos de la historia, un premio Nobel, un escritor de realismo mágico y de historia, un ser que se inmortalizó con su obra. Descanse en paz, Gabo, usted ya sabía que no lo olvidaremos.

“Entonces dio otro salto para anticiparse a las predicciones y averiguar la fecha y las circunstancias de su muerte. Sin embargo, antes de llegar al verso final ya había comprendido que no saldría jamás de ese cuarto, pues estaba previsto que la ciudad de los espejos (o los espejismos) sería arrasada por el viento y desterrada de la memoria de los hombres en el instante en que Aureliano Babilonia acabara de descifrar los pergaminos, y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra.” Fragmento final de Cien Años de Soledad.

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    Acerca de...

    Ricardo Delgado

    Habiendo nacido en una era digital y dedicando mi vida al diseño y a la enseñanza de la informática, la literatura apareció en mi vida desde antes de nacer. Aquí dejo cositas escritas, le dejo el turno a las palabras que son testigo, aquí comparto algo de mi doble vida, de mi doble identidad.

     
     
     

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